jueves, 27 de noviembre de 2008

Garífunas


La invasión o colonización del continente americano trajo consigo una nueva realidad en casi todos sus sentidos, no hubo ni quedó rincón en la nueva tierra conquistada para los europeos que no sufriera cambios en sus cimientos sociales. Lo que hasta entonces eran etnias de indígenas donde a lo mucho surgían individuos especiales o pequeñas comunidades mestizas, fruto de la unión y proveniente de distintos pueblos autóctonos, pasó a ser un crisol, una mescolanza, de culturas, ritos, y por supuesto razas, que vinieron a traer de lo poco positivo que aportó aquella época. No todo fue negativo, porque si es cierto que muchas culturas o entresijos culturales desaparecieron con la colonización, de igual manera la mezcla de lo originario y lo foráneo engendró nuevas culturas, que aún siendo antagónicas, fusionaron en una necesidad armónica hasta acabar con el tiempo resplandeciendo como una sola. Este fruto no es propiedad de estas circunstancias condicionales que se dieron, es lo normal en la naturaleza, en lo social, en todos los campos se van regenerando, reciclando, los componentes como en una ensalada de ingredientes culturales cuyo resultado es el agridulce, multicolor y con identidad reconocible.
Es buena y positiva la fusión de los componentes, en todos los sentidos, la pureza es no avanzar, no se regenera ni se oxigena, acaban por atrofiarse en su propio rol y en su monótono circulo vicioso, que una y otra vez van eliminando y debilitándose parte de estos componentes hasta acabar reducidos a un puñado de identificaciones anclados en el tiempo y en menguadas clonaciones de un pasado quizás más fructífero y esperanzador. Si nos recreamos en la historia, en las culturas, en sus lenguajes, ritos y costumbres, las sociedades renovadas, mezcladas o fusionadas, contemplan una trayectoria más saludable, la mezcla nos hace más fuertes y frente al conservadurismo el mestizaje se presenta con energía renovada, esto significa que la evolución está en escoger lo mejor de cada fusión, es la trayectoria natural del ser humano.
Volviendo a lo que representó la invasión de Europa sobre América, no se puede limitar a la derrota de una cultura por otra, a la simple imposición de costumbres lejanas por las establecidas, las que se extendían por casi todo el continente, independientemente de los pueblos que la desarrollaban con distintas maneras de entender la vida, basada en ritos a dioses surgidos de la propia naturaleza, a otra que, superada esa manera de entender la existencia humana, se entregaba en cuerpo y alma a un ser superior sin imagen pero cuyo intermediario con el hombre era uno de la misma especie. ¿Quizás más egoísta la invasora, tal vez la cultura occidental le había perdido el respeto a las elementales leyes de la naturaleza para pasar a adorarnos más a nosotros mismos o a lo más parecido a nuestra especie? Decididamente el europeo ya se sentía superior a todo lo existente, posiblemente este haya sido el peor error de nuestra existencia, de la civilización occidental o el cristianismo, creernos superiores y mirar al mundo que nos rodea y donde vivimos por encima del hombro.

Pero la invasión colonizadora llevó añadidos otros ingredientes, la falta de respeto no solo a la naturaleza sino de la misma manera a todo lo que suponía una diferencia cultural o étnica. Esta actitud se imponía mucho antes de que Colón arribara a las costas del continente que le daba rotundidad a nuestro planeta y por lo tanto echaba por tierra las ideas cristianas de que el infinito era lo establecido por su Dios y los seres humanos, la raza blanca, los herederos de su reinado. No hay cosa que nos haga más ridículos que la ignorancia. Comprobar que la tierra era redonda y que el infinito no iba más allá de nuestras antípodas no puso fin a creencias altaneras y de supremacía, todo lo contrario, continuaron esparciendo la prepotencia hasta creerse dueños de los continentes y los contenidos, cosa que llevaban a cabo en el continente negro mucho tiempo atrás y de la que Asia se libraba por su lejanía. África era maltratada desde antes y de ella se arrancaron las vidas humanas que producirían los beneficios de sus esclavizadores, supongo que el exterminio de indígenas americanos no les dejó otra opción que consumar otro exterminio al otro lado del Atlántico para saciar sus ansias posesionistas y sacarle a la nueva tierra sus tesoros con el sudor y la sangre de anónimos esclavizados, para propio interés, sin escrúpulos, en el nombre del Dios poderoso que estaba por encima de todas las cosas... y de otras razas.

Los Garífunas son un ejemplo, el resultado de todos estos ingredientes que llevó consigo el "descubrimiento del nuevo mundo", expresión ésta que dice mucho de la imposición por parte de los que llegaron de fuera, América ya estaba descubierta, era una realidad cuando mis paisanos, y en el nombre de Dios, pisaron por vez primera sus costas, sin embargo aún hoy se sigue utilizando esta falsa expresión, muestra que el ombligo del mundo era el viejo continente para los invasores y sus creencias de supremacía. El pueblo Garífuna, que significa Profundo en su idioma, el Garif, se extiende por el Caribe y a través de varios países de la región centroamericana, es el único grupo de caribes negros que habitan en cuatro países del istmo, Belice, Guatemala, Honduras y Nicaragua. El asentamiento del pueblo Garífuna en Nicaragua, en la Región Autónoma del Atlántico Sur, se produjo a finales del siglo pasado, cuando algunas familias provenientes de Honduras fundaron las primeras aldeas en la Cuenca de Laguna de Perlas, San Vicente y Justo Point, al norte de Bluefields. Es fruto de pueblos africanos e indígenas Arahuacos que se fusionaron en las Antillas Menores durante la época colonial, a partir de 1797 fueron desterrados por los ingleses, después de continuas rebeliones armadas, hacia otras islas deshabitadas frente a la costa atlántica de Honduras, alejándolos de su procedencia, la Isla de San Vicente.

Más tarde pasaron al continente y desde Honduras se extendieron a Belice y Guatemala, y algunos pequeños grupos continuaron su expansión a Yucatán, Nicaragua y Costa Rica, pero fue en 1912 cuando el garífuna Joseph Sambola fundó el asentamiento más grande de la región, la Comunidad de Orinoco. La cultura Garífuna es la mezcla de tradiciones africanas, arahuacas y europeas, ejemplo de lo habido y lo que llegó, la regeneración de los componentes. Existen detalles evidentes de su herencia africana en sus danzas de punta y Wanaragua, Sus tambores sagrados, fabulas Anancy, culto a los antepasados y otras prácticas. Pero también evidencian otras costumbres amerindias, el cultivo de casaba, la preparación de casabe, los velorios, el uso de mascaras en danzas festivas, y su fe en el buyei como curandero o consejero. La lengua Garífuna de igual modo demuestra sus raíces arahuacos aunque influida por otras lenguas como Bantu Africano Occidental, miskito, español, inglés o francés. Sin embargo en las comunidades nicaragüenses se ha ido perdiendo su lengua original y se ha adoptado el inglés creole como idioma común para las dos etnias.

De todas sus danzas la punta quizás sea la más popular, de toques tamboriles electrizantes y movimientos de caderas, obedece al rito de la fertilidad y la practicaban los africanos en el cautiverio, pero se baila en distintas celebraciones como en la comuniones, días feriados, cumple años, pero la principal razón de la danza es bailarla cuando un anciano muere por causas naturales. Su nombre original es banguidy, que significa nueva vida, coincidiendo con las tradiciones africanas, que cuando el cuerpo muere el alma está en un medio estupor y no abandona el cuerpo de inmediato. Por esta razón los familiares y amigos festejan la última vez con el difunto. Banguidy es la transición de un ser humano a un antepasado, todo un ritual envuelto en un sonar de tambores que recuerda a las costumbres ancestrales del África negra. Para los Garífunas los tambores tienen un poder místico de convocación, poderes que se remontan a África y que se usaron para apartar a los nativos curiosos de sus pueblos y subirlos a los barcos de esclavos. Durante las largas travesías por mar esos tambores hacían que los esclavos remaran más rápido. Se dice que cuando los tamboristas se dormían, el remo también se paraba.

Como los Garífunas existen otros pueblos que son la herencia más positiva y rica que nos dejó la época colonial, es el resultado de varios mundos, el invasor, el invadido y el esclavo, es la muestra miserable y la dignidad del ser humano, cada uno en su rol, el que nos toca vivir, el que nos permite elegir la vida y el que permitimos desarrollar cuando somos nosotros los portadores y dueños del permiso o la permisividad hacia el otro diferente.

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martes, 25 de noviembre de 2008

La glamurosa activista



Podría comenzar diciendo que fue una alegría inmensa que regresara al mundo de los mortales, de los ciudadanos anónimos, que son los que formamos el grueso de la humanidad. No sé si sería correcta la comparación, la de que el mundo es como una prenda de vestir, cada hilo, pespunte, cosido, hebra de hilo o mota de algodón, son todos estos componentes los que conforman la prenda... y luego, los botones y adornos. Los adornos son banales, presumidos y poco prácticos, pero los botones, además de dar vistosidad a la prenda, son útiles, hacen de instrumento para que la pieza en sí se ajuste, cierre y se adapte al cuerpo para el que se ha destinado o construido. Blanca Pérez-Mora Macías es un hermoso botón que además da cada día prueba de su utilidad al mundo. Nunca se fue, siempre estuvo con las minorías, incluso cuando se mostraba al mundo como un glamuroso adorno que parecía tener poco más que exotismo. Blanca es lo que podríamos llamar un orgullo para la humanidad.
Por enésima vez lo repito, Nicaragua es tierra de mujeres enérgicas, luchadoras, que aún dentro de un mundo diseñado para hombres saben destacar y sobresalir por encima de muchas cabezas, y siempre con el doble de esfuerzo. Para bien de esta sociedad centroamericana es necesaria la participación de la mujer, pero además de parte natural de su composición social también por lo que de importante aporta. De presidentas del gobierno hasta religiosas y desde artistas a intelectuales, por todos los estatus sociales, en todos sus estantes, existe una personalidad femenina que ha destacado y en muchos casos sus reconocimientos se alzan por encima de los hombres. En el caso de Blanca Pérez, como a mi me gusta llamarla, lo de Jagger es parte de su vida, de su pasado, y para lo positivo y negativo de las personas siempre suma lo vivido de cada uno. Pero me quedo con la Blanca activista de los derechos humanos en contra de la famosa de la jet set que se paseaba por todas las portadas de las revistas del corazón, rodeada de famosos glamurosos y participando en ese mundo banal que nada de positivo aporta a la sociedad.

Esta mujer elegante, delgada, es nicaragüense de Managua. Nació en los 50 en plena dictadura de los Somoza y en su adolescencia pudo comprobar como ser mujer era sinónimo de ciudadano de segunda fila. Su padre era un empresario y su madre una ama de casa que tuvo que enfrentarse a la difícil tarea de sacar adelante con pocos ingresos económicos un hogar con cuatro hijos cuando se divorció. Entonces Blanca tenía diez años cumplidos. La situación de la mujer por aquellos años en Nicaragua no pasó por alto en las aspiraciones de futuro de la niña Blanquita que, se prometió a sí misma no tener que pasar por esa situación de injusticia, vio como se le presentaba la oportunidad a los 16 años y se marchó a París a estudiar Ciencias Políticas con una beca del gobierno francés. Allí tomó contacto con movimientos estudiantiles y formó parte de las movilizaciones en contra de la dictadura de Somoza cuando la masacre de la Guardia Nacional sobre los estudiantes nicaragüenses. Comenzó a familiarizarse con la literatura francesa, Voltaire, Camus, Rousseau, y a fascinarse con la filosofía oriental en general, especialmente con el pacifismo de Ghandi. Recibió una beca del gobierno galo y se involucró con el actor Michael Caine.

No pasaron desapercibidas sus amplias obras de caridad por aquellos tiempos ni tardó mucho en relacionarse con lo más granado de la sociedad parisina, artistas, intelectuales, diseñadores de la talla de Yves Saint Laurent, su elegancia y exotismo la mostraban como una glamurosa modelo, aunque ella siempre dijo que fue actriz, que nunca posó sobre una pasarela, que nunca fue modelo. En una de aquellas glamurosas fiestas de la alta sociedad conoció a quien sería su marido dueño del apellido con el que la llegaron a conocer en todo el mundo. Fue después de un concierto de Rolling Stones cuando conoció a Mick Jagger y éste se quedó impresionado de su francés. El 12 de mayo de 1971, embarazada de cuatro meses, se casó en Saint Tropez, Francia, por la iglesia católica. El matrimonio duró hasta 1980 y de esta unión nació su hija Jade. Con lo que respecta a relaciones matrimoniales nunca más se casó, aunque en su haber tiene dos relaciones con políticos demócratas de los Estados Unidos, Robert Torricelli y Christopher Dodd, pero este aspecto quizá sea el menos interesante de su vida.

Lo cierto es que la unión con el afamado rockero tiene sus dos vertientes, uno positivo porque su apellido le dio a conocer en todo el mundo pero en contra tuvo que pagar un precio algo elevado, la etiqueta de mujer banal, vacía, o carne de portada de revista, no le benefició para nada. Hubo un tiempo, y aún hoy, que Bianca Jagger era decir mujer fatal, una frívola ex esposa del "morritos". Pero los que la hemos seguido, su trayectoria artística y humana, aunque haya sido de lejos, siempre supimos que tras esa imagen exótica había una mujer luchadora, con poder de convocatoria y enérgica en pro de las minorías.
Los años 70 y 80 fueron décadas en las que Bianca Jagger no abandonaba las portadas de la prensa rosa, saltó a la fama internacional y era una asidua de las fiestas más glamurosas de Nueva York y de Studio 54, rodeada siempre de gente tan reconocida como Andy Warhol.

A principios de 1979 viajó a Nicaragua con una delegación de Cruz Roja Internacional y quedó tan impresionada por la represión de la dictadura de Somoza, la brutalidad y crueldad con la que el tirano trató a sus hermanos, a sus paisanos, que se prometió así misma comprometerse con los derechos humanos y de justicia. También alzó su voz en la intervención del ejército Estadounidense contra el gobierno sandinista. Desde entonces ha llovido mucho y se podría decir que no ha pasado año que no recogiera algún premio por su esfuerzo hacia las minorías, Ha viajado a todos los rincones del mundo donde la injusticia se haya estado llevando a cabo, contra las guerras, a favor y en defensa de la infancia, de los enfermos de Sida, contra la pena de muerte, a favor de los derechos humanos, a defendido a los pueblos indígenas de América, en particular a los Yanomami y contra la invasión de los mineros de oro, representante de Amnistía Internacional, de las víctimas en los conflictos de Bosnia y Serbia, de Human Rights Watch de América, coalición para la Justicia Internacional, del Desarrollo Indígena Internacional, People for the American Way, miembro del siglo XX Grupo de Tareas para Aprehender a los criminales de Guerra. Y con su presencia apoyó luchas contra injusticias, como el asesinato del brasileño estudiante que confundieron con un terrorista y que fue tiroteado por la policía en el metro de Londres, en la misa de Jean Charles de Menezes ella fue la oradora de su funeral. De igual modo participó con el Sarah Teatro y su campaña para cerrar Guantánamo.

En el 2003 fue nombrada por el consejo de Europa Embajadora de Buena Voluntad y en el 2007 Presidenta del Consejo para el Futuro Mundial, pero de todos los premios recibidos, que forman una lista interminable, tal vez sea el más importante el Premio Right Livelihood, el alternativo al premio Nobel. Otros temas más de actualidad no se quedan atrás para esta activista que no tiene causa imposible, el cambio climático es uno de sus frentes abiertos y por los que lucha con todas sus armas. No hace mucho tiempo, en una entrevista en la que repasaba los acontecimientos, deseos y temores, que tiene más presentes, se declaraba simpatizante del MRS y de Edmundo Jarquin, como uno de los pocos políticos nicaragüenses a los que la corrupción no los ha manchado y en el que confía para llevar a su país hacia el progreso, y declaraba que no tenía coche propio, carro, y mostraba su tarjeta del transporte publico de Londres, abogaba por el reciclado, el ahorro en las energías y por la defensa de todas las minorías sociales.

Hay momentos en los que algunas personas dejan de ser de un país determinado, su valor humano los hace indiscutibles y necesarios para toda la humanidad, por eso, muy a vuestro pesar, Blanca Pérez-Mora Macías ya no es solo nicaragüense, aunque ella siempre nombra a su país de origen allá por donde va, podrán presumir con orgullo de que esta "enorme mujer" nació en Managua, pero el mundo la hizo suya y al mundo pertenece, por valía, por su aportación y lucha contra las injusticias.


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jueves, 20 de noviembre de 2008

De La Corporación y cuentos de Pancho Madrigal


En todos los rincones del mundo, desde principios del siglo pasado, la radio ha sido un instrumento insustituible, ha ocupado una serie de espacios sociales como ningún otro medio de comunicación. En la actualidad emergen constantemente otras alternativas, opciones, tal vez más completas en oferta, pero, sin duda, ninguna otra como la radio. Probablemente pudo haber sido debido a que en un espacio amplio del siglo pasado no tuvo competidor. No fue como hoy, la tecnología y los nuevos inventos no dejan desarrollarse a las novedades, que antes de ser conocidas por los usuarios, compradores, ya los han sustituidos por otros de diseño y prestaciones diferentes, más actualizadas. Estoy de acuerdo con que el desarrollo de las tecnologías es un bien palpable para las sociedades, nos acercan cada vez más y los espacios tiempo se relativizan, ya nada está lejos, nadie está incomunicado, o al menos tiene la posibilidad de no estarlo.
Pero la radio es diferente, ni la televisión, el teléfono, el ordenador o computadora, ipod ... ningún otro medio de entretenimiento, información o comunicación, da tanto juego como la radio. Este medio al que atribuyen su invención a Marconi tiene muchos puntos oscuros, ya los puse en relieve algunos de ellos en otro artículo llamado "La radio, compañera de mis horas" y que forma parte de mi anterior libro "Miradas Impacientes", pero no entraré en el tema de la creación, lo haré en lo que proporciona, en lo que significa. Ha servido de orquesta amenizando los bailes, de banda sonora para muchos momentos de las vidas de cada uno, de comunicación, de información, de acompañamiento en horas de soledad, en la enfermedad, en la alegría, en la tristeza y en el devenir de los pueblos del mundo. Hemos crecido muchas generaciones con la oreja pegada al receptor siguiendo todo tipo de acontecimientos, de sucesos, que han marcado nuestras vidas al tiempo que la edades nos iban acompañando en la evolución natural. En todas las etapas de la vida siempre estuvo la radio como amigo inseparable.
Por supuesto que ni todas las emisoras emiten un punto de vista compartido ni sus programas son aceptados mayoritariamente, los hay para todos los gustos, credos y simpatías. Pero también las hay imparciales, que son objetivas en la información y que no manipulan interesadamente lo acontecido dependiendo de la ideología. En ocasiones nos congratula escuchar lo que nos gusta oír, que nos identifiquemos con lo informado, aunque sea parcial, pero esto a la larga nos hace fanáticos, acabamos por quedarnos miopes, solo vemos los puntos de vista nuestros, los cercanos, pero la realidad terminamos por no compartirla. Claro está que esto no es ni nada nuevo ni exclusivo de las emisoras de radio, es generalizado y natural, no es nada malo que tengamos una opinión formada sobre las cosas que nos rodean, lo importante es el respeto y tratar de comprender opiniones diferentes y opuestas, esto nos acercará más a la realidad.
El dial Nicaragüense está plagado de buenas emisoras, algunas de ellas con muchos años en antena, emitiendo los acontecimientos que a diario han zarandeado los cimientos sociales y físicos en más de una ocasión. Es muy probable que eligiera a otras antes que decidirme por La Corporación, no comparto su pensamiento liberal, pero al igual que en España, también escucho otras emisoras que no son la SER, la sintonizaría en parte de su programación. Escojo esta emisora no por su liberalismo reconocido, en este tema, en la información política, hubiera escogido a otra en representación, por supuesto que a ninguna extremista, los radicalismos no son buenos ni para quienes los protagonizan. La tolerancia en todos sus conceptos nos hace más inteligentes y mejores personas.
Sin embargo, a su favor tengo que decir que por sus ondas salieron interesantísimos, valiosísimos, capítulos culturales que han marcado este apartado nicaragüense. Se han bordado con letras de oro los nombres de algunos artistas que por primera vez surcaron los espacios radiofónicos pinoleros desde sus micrófonos, sus comienzos están ligados a la Corporación aunque sus vidas continuaran por otros derroteros. Los Mejía Godoy hicieron sonar sus melodías desde sus estudios, al igual que Otto de la Rocha, otro baluarte de la música nicaragüense.
Pero el personaje que me trae a la Corporación, como instrumento de comunicación y difusión, es ficticio, Pancho Madrigal. Del que Pablo Antonio Cuadra dijo en una ocasión y quedó impreso en las paginas del libro "Cuentos de Pancho Madrigal" de su creador Fabio Gadea Mantilla: "Tenemos años de oír una voz que cruza los caminos de Nicaragua. Una voz que identificamos con un nombre: es el cuento, es la leyenda, es el refrán o es el relato de la diaria y fecunda creación popular. Es Pancho Madrigal. Esa voz es tan nicaragüense que ya se nos hizo persona. Al oír su voz, la vemos: tiene los rasgos de un Pueblo.
En mi primer viaje a Nicaragua me traje de regreso un buen puñado de libros, mas de los que debía y menos de los que hubiera deseado, todos de autores nicaragüenses, algunos ya los conocía como es el caso de Ernesto Cardenal, pero de otros nunca tuve la oportunidad de beber su pensamiento y tengo que decir que fueron unos tragos que más que apaciguar mi sed me dejaron con síndrome de abstinencia, me parecieron pocos los libros que leí de Cardenal, Jaime Incer Barquero, Pablo Antonio Cuadra, Daniel G.Brinton, Carlos Mantica y algunos otros.

Pero entre ellos me llamó la atención el Libro de "Cuentos de Pancho Madrigal", hasta leerlo estaba confuso, no sabía si el tal Pancho era real o no, si su autor, Fabio Gadea Mantilla, solo lo redactaba o era el creador de esos cuentos. La mejor manera de descubrirlo fue comenzar a leerlo y descubrí lo popular nicaragüense de una manera amena entretenida y entrañable. No recuerdo muy bien cuanto se tarda en cruzar el "charco", el Atlántico, pero andará al rededor de las nueve horas, pues les diré que de las ocasiones en que lo crucé ésta fue la que se me hizo más corta, la que lo hice leyendo los cuentos de Pancho Madrigal. No tienen un corte determinado, es irónico, es cómico, es intrigante, es pícaro, es triste y es ameno: es la Nicaragua popular.
Fabio Gadea Mantilla ideó un pueblo, El Galope, y un personaje sobre el que se construyen los cuentos, Pancho Madrigal. Un campesino nicaragüense que cuenta sus vivencias propias junto a otros personajes ficticios y que desde el momento que vieron la luz, en 1959, se hicieron populares.
La Corporación ha sufrido el odio de los violentos e intolerantes en varias ocasiones a lo largo de su existencia, desde el 15 de marzo de 1965, desde que salió a antena el primer día. Ahora más que nunca, cuando los pandilleros siembran el terror en las calles de mi querida Managua por la represión que el tirano Ortega ha provocado, robando la expresión del pueblo en las elecciones municipales y el derecho a manifestarse libremente para protestar por el recorte de libertades algunos días posteriores, rompo una lanza por los medios de comunicación, no importa el formato ni el pensamiento que reflejen. La libertad es el tesoro más preciado de los que el ser humano disfruta y sin ella no somos nada, pero para disfrutar de nuestra libertad tenemos primero que respetar la de los que piensan de distinta manera, es el único camino para la paz. No soy liberal, ni comulgo con el pensamiento de la Corporación, pero gracias a sus emisiones, de su existencia, hemos conocido a Pancho Madrigal, los nicas y los foráneos, y eso es un motivo de agradecimiento por los buenos ratos que nos ha hecho pasar.




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martes, 18 de noviembre de 2008

De Solentiname y Cardenal

Ante mí se presenta como un dilema a la hora de escoger un rincón nicaragüense cuando se trata de retratar lugares maravillosos, de los que esta tierra está llena. Repasar la geografía pinolera es parecido, o al menos a eso me recuerda, a las muñecas rusas, las matrioskas, cuya particularidad, originalidad, es que dentro de cada una esconden otra y así hasta un numero indeterminado. De la misma manera es Nicaragua, dentro de un tesoro esconde otro tesoro, artístico o natural, porque, sí es verdad que no es un país de grandes monumentos visibles, también es rico en pequeñas cosas de incalculable valor. Visitar Nicaragua es hacerlo despacio, a conciencia, mirando detrás de cada árbol, de cada piedra, de cada actitud, los tesoros nicaragüenses no se muestran como en un expositor, hay que buscarlos. Lo mejor de esta tierra sin duda está en sus ciudadanos, amables, generosos, pero también orgullosos, que aunque no escondan lo mejor de sí tampoco lo airean a los cuatro vientos.
Ya de por sí, cuando se ojea su mapa orográfico de este país, llama la atención su relieve, sus volcanes y sus grandes lagos, pero si uno se acerca descubre que al rededor de esos volcanes se sitúan otros atractivos que toman personalidad propia a la sombra de estos gigantes verdes, y del mismo modo ocurre cuando se plantea mirar el entorno de sus lagos. Dentro de ellos surgen archipiélagos, comunidades, que son un tesoro de por sí, natural y cultural, en sus orillas y en sus islas, donde existen muestras de culturas precolombinas, restos arqueológicos en su mayoría en forma de geoglifos y que reflejan animales, vegetales, figuras humanas... que demuestran la importancia que tuvieron estos lugares para los pueblos indígenas que se desarrollaron como culturas entre sus piedras. Pero dentro de cada espacio, de cada continente, existen sus personajes, sus contenidos, que se fusionan con el lugar hasta el punto de formar uno solo, es como si al andar se encontraran en el camino y para siempre continuaran de la mano a lo largo de la historia y para los confines en la memoria de los hombres.
Solentiname es uno de estos rincones maravillosos de los que Nicaragua se siente orgullosa, es un enclave único, virgen, como la propia naturaleza que lo viste, exuberante, un lugar paradisiaco como los que se imaginan cuando se cierran los ojos y se piensa en el paraíso. Solentiname es un grupo de islas que bañan el lago Cocibolca, situado en su extremo sureste, en el departamento de Río San Juan. Sus 36 islas, las que componen el archipiélago, fueron declaradas área protegida como Monumento Nacional, por su alto valor cultural, natural e histórico. De todo el archipiélago son cuatro las islas más conocidas, las más grandes, y entre ellas la Mancarrón, unida para siempre al nombre de Ernesto Cardenal, o viceversa. La agricultura y la pesca tradicional fueron siempre sus actividades económicas más relevantes, pero desde un tiempo a esta parte, desde que Ernesto Cardenal fundara en Mancarrón una comunidad cristiana casi monástica, la artesanía y la pintura primitivista se han afianzado en los lugares de más futuro para la población.

Ernesto Cardenal Martínez no es ningún desconocido, para casi nadie en el mundo. No solo por ser sacerdote católico, uno de los máximos y más destacados exponentes de la Teología de la Liberación, su imagen dio la vuelta al mundo cuando el "Papa de los dictadores", Juan Pablo II, trató de humillarlo en el aeropuerto de Managua, al ser recibido por el gobierno revolucionario del que formaba parte como ministro de cultura. Aquella actitud bochornosa por parte del "santo padre", engrandeció la figura de este hombre humilde, sensible, que se ofreció al mundo con todas sus cualidades que no son pocas, político, escritor, escultor y poeta, uno de los más grandes de este siglo en las letras hispanas, nominado al premio Nobel de literatura y admirado en todo el planeta, entre otras cosas por su calidad humana.

Cardenal nació en Granada, la "Sultana de América", el 20 de enero de 1925 y en el seno de una familia adinerada. Sus estudios comenzaron en su ciudad natal y después Managua, literatura en México, Nueva York, viaja por España, Italia, Suiza... eran sus años de juventud. A los 25 años vuelve a Nicaragua y participa en la "Revolución de Abril", 1954, contra la dictadura de Somoza García. El intento fallido para derrocar al tirano lleva a muchos de sus amigos y compañeros a la muerte y Ernesto toma la decisión de ingresar en el monasterio de Gethsemani, Kentucky, Estados Unidos, hasta 1959 que da un nuevo rumbo a su vida, comienza a estudiar teología en Cuernavaca, México. En 1965 se ordena sacerdote en Managua y es cuando funda en Solentiname la comunidad cristiana. En Carta al pueblo de Nicaragua, marzo-abril 1978, Ernesto Cardenal dice: "Llegué con otros dos compañeros hace doce años a Solentiname para fundar allí una pequeña comunidad contemplativa. Contemplación quiere decir unión con Dios. Pronto nos dimos cuenta que esa unión con Dios nos llevaba en primer lugar a la unión con los campesinos, muy pobres y abandonados, que vivían dispersos en las riberas del archipiélago. La contemplación también nos llevó después a un compromiso político, la contemplación nos llevó a la revolución; y así tenía que ser, si no, hubiera sido falsa. Mi antiguo maestro de novicios Thomas Merton, inspirador y director espiritual de la fundación, me había dicho que en América Latina el contemplativo no podía estar ajeno a las luchas políticas."

Fue en el archipiélago donde escribió su famoso libro El Evangelio de Solentiname, y a partir de ahí colabora estrechamente con el Frente Sandinista de Liberación Nacional, luchando contra el dictador Anastasio Somoza Debayle, hijo del también dictador Somoza García y que fuera el blanco del fallido golpe de estado en abril de 1954. El día de la victoria de la Revolución Nicaragüense, el 19 de julio de 1979, es nombrado ministro de cultura, cargo que desempeñó hasta 1987, en el que se cierra el ministerio por razones económicas. Pero antes, en 1980, recibe el premio de la Paz del comercio librero alemán, y tres años más tarde, en el 1983, fue víctima de la desvergonzada actitud de Juan Pablo II.

Pasados varios años de la desaparición del ministerio de cultura que él dirigía, en 1994, abandona la pertenencia al FSLN por discrepancias con Daniel Ortega, al que acusa de autoritario, y suma su apoyo al MRS, partido que fundarían algunos de sus compañeros como Dora María Téllez, Gioconda Belli y Sergio Ramírez Mercado, entre otros. En el 2005 es nominado al premio Nobel de literatura y dos años más tarde regresa a México, y entre otras actividades apoyó al Subcomandante Marcos y al Ejército Zapatista de Liberación Nacional. Su reconocimiento mundial es mayor a cada paso que da y el respeto que se ha ganado a pulso también, tras una vida llena de entrega a los campesinos, a los pobres, en el campo de la política y a las artes en la literatura, lo sitúan en lo más alto entre los personajes celebres del mundo en este siglo.
Recientemente, como casi todos los intelectuales y figuras internacionales que se han revelado contra el autoritarismo de Daniel Ortega, ha sido perseguido judicialmente tratando de desprestigiar su figura, incluso intentar encarcelarlo y hasta embargarle todas sus cuentas bancarias, incluidas las que estaban destinadas a una fundación, por donantes, para niños con problemas de salud. Pero la comunidad internacional se ha unido en su apoyo y por todos los rincones del mundo han alzado la voz crítica contra el tirano presidente, defendiendo la calidad humana de este hombre sencillo, ejemplo de mucho y para todos.





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lunes, 17 de noviembre de 2008

Mi querida comandante


Que casi todos los personajes, o acontecimientos, a los que miro sean hombres, o protagonizados por el sexo masculino, no quiere decir que la mujer tenga un papel poco relevante en la sociedad y cultura nicaragüense, al contrario, las mujeres han sido protagonistas en muchas paginas de la historia de Nicaragua. Al igual que España es una tierra mariana, en todos sus conceptos, es la cultura que gira al rededor de la mujer, de la madre, y que no existen diferencias sustanciales en comparación a nuestra cultura mediterránea. De hecho la influencia es total, la línea social establecida y heredada de los españoles colonizadores, el tiempo y la distancia no han marcado variantes evidentes, al menos a simple vista.
De la misma manera que en Andalucía, en España en general, el hombre es el que dice la última palabra pero realmente quien manda es la mujer. Cierto es también que nuestras sociedades son machistas, dominadas por el hombre, que la mujer no tiene nada fácil para conseguir y que cuando cumple con su meta propuesta lo hace con el doble esfuerzo respecto al sexo masculino. Así mismo, en Nicaragua, las nuevas generaciones vienen mejor preparadas y la mujer se presenta como un duro competidor en todos los ámbitos, profesionales, laborales, sociales en general. El sexo femenino siempre estuvo a la misma altura que el masculino, en preparación, pero ahora la mujer no solo compite en las sociedades nicaragüenses y españolas en calidad sino también en cantidad, en el futuro de la mujer ya no solo se contempla el hogar, los hijos... en estos tiempos se vislumbra un esperanzador horizonte profesional, sinónimo de independencia y todo lo que acarrea, ya no tienen que estar a expensas del marido, del hombre, los nuevos tiempos se presentan más justos en este tema. Pero de ninguna manera esto quiere decir que la mujer ya lo tiene todo hecho, su lucha social aún no ha terminado y los logros por equiparar los dos sexos aún quedan por venir, por superar las barreras que todavía hoy se plantan ante nuestras madres, hermanas, hijas, compañeras.
No cabe duda que la liberación de la mujer pasa por su independencia económica y esta circunstancia indiscutiblemente lo hace posible el mundo laboral, no solo en competitividad de preparación sino también necesariamente en equiparación de sueldos, en poder adquisitivo. De igual manera hay que agradecer, y eso es esfuerzo de toda la sociedad, que las nuevas generaciones sean más comprensivas, no necesariamente más inteligentes, pero sí más abiertas a los nuevos retos de los que no solo se beneficiarían las mujeres, de igual modo el hombre, porque esto haría una sociedad más justa y el beneficio recaería sobre todos los componentes. Ya lo decía un paisano mío, un insigne cordobés, musulmán del siglo XII en al-Andalus, filosofo, matemático, medico, Averroes : "Nuestro estado no deja ver lo que de sí pueden dar las mujeres. Parecen destinadas exclusivamente a dar a luz y amamantar a los hijos y ese estado de servidumbre ha destruido en ellas la facultad de las grandes cosas. He aquí por qué no se ven entre nosotros mujer alguna dotada de virtudes morales". Estas mismas palabras también las reflejé en "Tomando café con Wallada", perteneciente a Miradas Impacientes. Es un halago que alguien tan especial valorara a la mujer en aquella época en lo que todo, o casi todo, eran excesos e injusticias sociales.

En todas las sociedades, injustamente, la mujer siempre ha ocupado un papel secundario, pero cuanto más avanzamos más necesaria se hace su participación en primera línea. No se entienden las sociedades de hoy, mucho más avanzadas, sin el concurso femenino en el desarrollo cultural. Es evidente que la mujer aporta a la sociedad el contrapunto que el hombre no puede, por su propia naturaleza, y no quiero decir con esto que las féminas sean interesantes e indiscutibles solo en asuntos sociales, no, la mujer aporta la misma decisión y frialdad que el hombre en todos los asuntos importantes, da igual que sean militares, judiciales o industriales, por poner algunos ejemplos. El sexo no debe de ser determinante a la hora de desempeñar una tarea, pero sí es verdad que la labor femenina siempre es más sensible, no por eso débil en el carácter.
Ejemplos de mujeres nicaragüenses importantes los hay en todos los campos sociales, no es fácil escoger un personaje femenino que las represente a todas, entre otras razones porque mi intención es la de ir sumando nombres femeninos a esta galería de miradas a Nicaragua, por ningún motivo en concreto, solo porque las sociedades están compuestas por ambos sexos, equiparados en importancia. El hombre no sería nada sin la aportación insustituible de la mujer. También tengo que reconocer que siento una debilidad especial por Dora María Téllez, más que como mujer, por lo que significa como persona, es un icono para las libertades, por supuesto de igual manera símbolo para la mujer, y desde su juventud dio muestras de madurez, de inteligencia no reñida con la generosidad, su valentía no es otra cosa que su bondad, infinita hacia su pueblo por la libertad a compartir. Dora María Téllez no tiene nada por demostrar, su propia vida es una demostración generosa y constante que no solo en Nicaragua se valora, aunque tenga sus detractores más por envidia que por razonamientos, el resto del mundo tiene un alto valor y reconocimiento por aquella comandante veinteañera, romántica y valiente, que un día, junto a un buen puñado de hombres, tomaron el Palacio Nacional en una gesta heroica que por y para siempre quedará escrita en los anales de la historia de la humanidad.

Cualquier mujer nicaragüense tiene la necesidad, el deber, la obligación, de sentirse orgullosa de Dora María, porque no solo las representa a ellas, sino a la sociedad en general, a todos sus valores, a la historia y a la realidad propia del nicaragüense de hoy, resurgido con entereza, y orgullosamente, de guerras, terremotos, invasiones, dictaduras... si Nicaragua respira hoy con esa energía es por la aportación de personas como la comandante Dos.
Desde que viera la luz por primera vez en 1956 su figura se fue agrandando a cada paso, desde que en los años 70 aquella joven estudiante de medicina, delgadita, de estampa débil, se transformara, como en una metamorfosis, en la imagen de un comandante de la Revolución Sandinista, en la revuelta popular que derrocó al dictador Anastasio Somoza Debayle. A sus 22 años fue, tras Edén Pastora, el comandante Cero, la segundo en el comando que ocupó el Palacio Nacional de Nicaragua, sede de la asamblea nacional. Un año más tarde de aquella gesta heroica, en la que humillaron al régimen dictatorial y demostraron a los nicaragüenses que era posible derrocar a la dictadura, en 1979 dirigió la toma de la ciudad de León, la primera ciudad en caer en poder de los sandinistas durante la ofensiva final contra la dictadura.
Acabada la guerra y, en el primer gobierno revolucionario, ocupó la cartera de Sanidad. Como ministra de salud fueron patentes los logros conseguidos, fue reconocida por las Naciones Unidas con el premio a la excepcionalidad a los avances sanitarios, por la intensa campaña de vacunación que se llevó a cabo durante su mandato. En 1995 abandonó, por discrepancias, el FSLN, Frente Sandinista de Liberación Nacional, fundó y dirigió el MRS, Movimiento Renovador Sandinista, junto a un destacado grupo de compañeros sandinistas, Víctor Hugo Tinoco, Mónica Baltodano, Hugo Torres, Henry Ruiz, Sergio Ramírez, entre otros. La vuelta al poder del FSLN, con Daniel Ortega a la cabeza, trunca las aspiraciones no solo de Dora María Téllez y los suyos sino de toda Nicaragua, la ambición dictatorial del que fuera comandante compañero en la revolución y hoy presidente del gobierno, le hace inhabilitar a dos de los partidos legales hasta entonces, uno de ellos el MRS y el PC.
El pacto con el anterior presidente, corrupto y reo de la justicia, Arnoldo Alemán, convierte al revolucionario en el nuevo dictador, al controlar los poderes del estado a cambio de que Alemán cumpla su pena de 20 años en su propia casa, en vez de cumplirlos en prisión. La eliminación del juego democrático por parte del nuevo dictador, Daniel Ortega, lleva a Dora María Téllez a protagonizar una huelga de hambre que no le sirvió de nada después de 12 días en ayuno, pues todo fue a peor, incluso las nuevas elecciones municipales se convirtieron en una descarada manipulación, un robo de los votos para perpetuarse en el poder que ha dado la vuelta al mundo. Fue el principio de otra lucha, otra dictadura perpetrada por quien antes luchó contra la establecida, la revolución una vez más traicionada desde adentro y una vez más Dora María luchando contra la tiranía, por los nicaragüenses, con la misma generosidad que hace 30 años. Un ejemplo de fidelidad a su pueblo, como si hubiera nacido para liberarlo de los tiranos sucesivos, que no son pocos.






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domingo, 16 de noviembre de 2008

El jaguar del Apastepe (Diriangén)


Para desgracia de la cultura indígena americana no es mucho los que nos quedó, después de tanto exterminio, de lo que significó la invasión de los colonizadores españoles en el continente americano. Es inimaginable lo que supondría contar hoy con el legado histórico cultural de todos los pueblos existentes cuando llegaron mis antepasados con barbas, montados a caballo y con el nombre de Dios por bandera, a tierras bañadas por los dos grandes océanos. Es injusto que los imperios se engrandezcan a cambio de aniquilar el existente, cuando lo contrario supondría enriquecer al invasor con los cimientos del invadido, actitud que sería de inteligente, pero esta cualidad el hombre parece no valorarla en su justa medida, como lo ha demostrado en sus invasiones imperialistas a lo largo de la historia y por distintas culturas aniquiladas en todos los continentes.

Es el miedo, la desconfianza, ya lo he expuesto en diferentes ocasiones, con lo que no comulga nuestra especie cuando se trata de dejar al enemigo con posibilidades y dándoles la espalda... que esperarían sino, después de invadir a un pueblo sin motivos ni excusas, solo por la ambición, exterminando sin piedad y masacrando a la población. Es lógica, que no admisible, la actitud de los pueblos invasores sobre los invadidos, hay que tener en cuenta que desde el primer movimiento en el tablero se declara la enemistad entre los dos bandos. Dejar con posibilidades al enemigo es siempre un peligro patente y latente que, como llama mal apagada, siempre puede resurgir de una minúscula ascua, es lo que la invasión española en América llevó a cabo con la iglesia católica a la cabeza. No se puede olvidar que los religiosos se situaban por aquellos tiempos en el poder, en todos los ámbitos, no solo en el religioso, fueron ellos y más que nadie los culpables de la aniquilación y del exterminio genocida en tierras americanas, cuando arribaron adueñándose y destruyendo las culturas establecidas y consolidadas no se sabe por cuanto tiempo atrás.

Es lamentable que para conocer parte de ese legado que nos quedó haya que recurrir precisamente a los causantes de la destrucción, a los cronistas y a los religiosos colonizadores, pero irremediablemente no nos dejaron otra elección, aparte de lo que generación tras generación, y oralmente, ha llegado a nuestros días. Son las leyendas, que más tienen de ficción que de realismo, claro que esto sucede en todas las culturas existentes, desde las más lejanas en el tiempo, egipcia, griega... Hay un momento en la historia de la humanidad que hasta entonces casi todo es ficticio, imaginado, leyenda. Momento que no marca una fecha en concreto, es independiente dependiendo de la cultura que se trate, y en este caso, en el de las culturas precolombinas, la llegada de Colón es el punto de partida que marca un antes y un después, la realidad y la leyenda. De todas maneras, real o ficción, lo que nos queda para el regocijo es valiosísimo, cualquier leyenda que haya sobrevivido hasta hoy es una joya de incalculable valor, un tesoro que hay que cuidar como oro en paño, protegiéndolo y divulgándolo entre las nuevas generaciones como enseñanza de primer nivel. Los niños latinoamericanos tiene que crecer con sus antepasados reflejados en los libros de aprendizaje, un pueblo con historia siempre es más seguro de si mismo, más digno, y se enfrenta al futuro con más confianza, no con el complejo de falta de identidad.

Cuando se trata de mirar en la historia precolombina casi siempre es relativo a lo sucedido en tiempos de la conquista, de la invasión, en el siglo XVI. Intentarlo más allá muy pocas veces es fructífero, tal vez en el siglo XV, todo lo demás es una aventura incierta, llena de interrogaciones, de suposiciones y sembrada de dudas y desconcierto, es la existencia del vacío, de lo perdido, extraviado o desaparecido, probablemente para siempre. Aún así, es más saludable suponer positivamente que alimentar al olvido incierto, por eso las leyendas populares sientan precedentes para construir la historia posible y se convierten en cimientos aceptables para la construcción de las raíces culturales, como han sucedido en las clásicas, en otras épocas. Si la cultura griega posee una riqueza incalculable tratándose de historia, Nicaragua guarda, mantiene, algunos capítulos que compiten a la misma altura y de la misma manera fueron alimentadas por el pueblo y tras generaciones, conscientes del significado y valor, conservadas como herencia única, sabedores de lo que representan.

Algunos caciques son ejemplos con sus actitudes de la manera de ser de los pueblos, son el reflejo vivo de las sociedades precolombinas, algunas de ellas marcadas con etiquetas que desprestigian, que señalan crueldades entre sus costumbres, que las indignan cuando se repasan. No se puede dar demasiado crédito a todo lo que los aniquiladores dejaron en las rutas, sendas, que llevan al epicentro cultural de los pueblos americanos. Nunca creí la mala imagen que rodea a las culturas precolombinas, siempre las tomé como desprestigio mal intencionado, con la única y perversa intención de excusar el exterminio protagonizado por los invasores en el nombre de Dios. El canibalismo o los sacrificios humanos están demasiado presente y parece como si fueran bárbaros y demonios todo lo que encontraron los colonizadores, ni tanto ni tampoco, pero puesto a escoger prefiero pensar que la crueldad llegó por parte de los que invadieron, al menos es lo que la historia refleja con hechos, "las versiones del tirano son tiranías".

Diriangén fue uno de los caciques más representativos de los pueblos indígenas americanos, curiosamente la palabra cacique en el entendimiento para los españoles es sinónimo de tirano, de opresor, de persona cruel que abusa de su pueblo... pero cuando se descubre lo que realmente significa no lo distorsiona de la realidad, todo lo contrario, cuando tropezamos con personajes como Diriangén se dignifica a los de su raza, nada que ver con lo que entendemos por cacique, Rey, jefe de la tribu, máxima representación de un pueblo. La leyenda de Diriangén es digna de orgullo, de libertad, que representa mejor que ninguna otra la lucha contra el invasor, el inconformismo del cacique de Diriamba, curiosamente cuna del Güegüense, la más genuina representación contra la cultura invasora, expresión anticolonial.

Según cuenta Mario Urtecho en su artículo "Diriangén, cacique de Diriamba", se cree que el jefe de los Chorotegas nació en 1497 y que recibió la tradicional educación, esto es decir que fue su madre, a la que le correspondía, la que le instruyó y educó en la historia de su tribu y descendencia. En cambio los viejos sacerdotes fueron los responsables en todo lo concerniente a la patria primitiva, lejana y al otro lado del mar. De ellos conoció como, junto con los Náhuatl, fueron víctimas, sometidos a la esclavitud por parte de los Olmecas, de los que huyeron mimetizados y entre las brumas de la noche. Siempre buscando el territorio que señalaron antiguas profecías en la que dibujaban como lleno de volcanes, de llanos y praderas, de ríos repletos de peces, lagunas y dos inmensos lagos, en uno de los cuales emergía una isla con dos volcanes. Fue hasta allí donde llegaron y desde donde, después de discrepancias con los Náhuatl, se retiraron al poniente, para adoptar el nombre de Dirianes, por habitar los lugares altos. Diriangén fue entrenado con especial interés para la guerra y desde muy joven conquistó el rango de Hombre Guerrero, esto le permitía llevar la cabeza rapada y un mechón central sobre la coronilla, símbolo de su valentía como guerrero, admirado no solo por los de su tribu, también por los Náuatl, Maribios, e incluso por los lejanos Misquitos y Matagalpas, todos ellos enemigos.

Cuando Diriangén terminó la guerra que se traía con Tenderí, cacique de Nindirí, fue al encuentro con las "gentes con barba que andaban encima de unas alimañas", lo hizo precedido de un desfile de quinientos jóvenes guerreros, cada uno con un pavo de regalo, seguidos de diez hombres con banderas blancas y de diecisiete bellezas morenas adornadas con muchas placas pequeñas de oro y doscientas hachuelas del mismo metal. Por último el gallardo cacique junto a su corte y ataviado con un penacho de plumas multicolores de pájaros del trópico nicaragüense, acompañado de cinco flautistas. Al acercarse a los españoles desplegaron sus banderas y todos saludaron con la mano al jefe español, le ofrecieron los pavos, una de las mujeres y veinte hachuelas de oro de catorce quilates. Gil González le preguntó al cacique por qué venían a visitarlos y éste le respondió por ver quien eran y que querían, que le habían dicho que eran gente con barbas y montados sobre alimañas.

Se supone que Diriangén no hizo otra cosa que confundir al enemigo extraño y analizar de cerca, porque, a los pocos días, el sábado 17 de abril al mediodía, el cacique cayó sobre los españoles con cuatro mil hombres organizados, obligándolos a suspender la batalla y retirarse. Tenía 27 años cuando Diriangén se enfrentó por primera vez a los españoles, amante de la libertad, la justicia y enemigo de la esclavitud, luchó contra los invasores hasta su muerte. En 1684, Fray Nemesio de la Concepción escribió una crónica en la que describe la última lucha de Diriangén: "Después de una penosísima ascensión de cumbres y desfiladeros, saltando grandes desgarrones de la selva inmensa pudo llegar el ejército mandado por Nicuesa Álvarez a ponerse en contacto con los indios. Fue una batalla terrible, tanto más, cuanto que Diriangén se disponía a emprender el golpe que él llamaba final contra los españoles. El ejercito de Nicaroguán - como equivocadamente lo llama Fray Nemesio - pasaba de 70 mil hombres". La batalla duró poco más de mediodía y el ejército de Diriangén fue derrotado. Según la tradición, conservada por los campesinos del lugar, la batalla tuvo lugar en el cerro Apastepe, hoy volcán Casitas, al sur del volcán San Cristóbal, en el departamento de Chinandega.

La leyenda cuenta que Diriangén subió a la cumbre del cerro y desde allí se arrojó al vacío, hacia las tinieblas del mundo de los muertos, en un ritual en el cual le hace entablar una relación mágica con la naturaleza en forma armónica. Este rito se llevaba a cabo para mantener el ciclo del día y de la noche. La leyenda cuenta que su espíritu sube a los cielos volando siempre hacia el Oeste. El Dios Jaguar y el cacique, en la leyenda, desafían a la muerte para luego reencarnarse entre las tinieblas del mundo de los muertos. Cuentan que cuando los españoles fueron a buscar el cuerpo del cacique por todo el lugar lo único que encontraron fue un jaguar.


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miércoles, 12 de noviembre de 2008

No se me raje mi compa


La larga lista de guerrilleros a lo largo de la historia es interminable, esto dice de los conflictos, surgidos de cuantos estados, países o naciones alimentaron y parieron a un tirano, dictadores, que como hijos indecentes se tornan alimañas a la postre y que ni siquiera respetan a quien lo alimentó, su pueblo. No solo los dictadores son la causa por la que se alzan las guerrillas, existen otros motivos, pero en el tema que me ocupa, un dictador fue la causa de que ante el mundo un religioso jesuita tomara el fusil junto a la cruz como herramienta necesaria, complementaria. Hasta el último momento fue en contra de la violencia, pero entendió que las armas eran el único camino para librarse de las ataduras, de la represión, de las injusticias del Dictador Somoza contra su pueblo.
El comandante Martín es un personaje excepcional en la historia de Nicaragua y de España, porque como bien saben cuantos de él algo conocen, era asturiano. Soy de los que piensan que cada uno nacemos con unas características diferentes, no todos servimos para el mismo fin ni desempeñamos las tareas de la misma manera. Tampoco quiero decir con esto que nadie sea superior al llegar al mundo, simplemente diferentes. Mucha culpa de las cualidades de cada uno radican en el entorno, familiar, social ... y el terreno por donde nació, creció y murió, siempre estuvo abonado para desarrollar su especial forma de ver la vida, su potencial humano. Que se decidiera por la religión no es sinónimo de que fuera buena persona, los hay con sotana que no son peores personas porque no pueden, porque su naturaleza no se lo permite, pero sí es verdad que la inocencia y la buena predisposición siempre ve en la iglesia un vehículo idóneo para sentirse útil hacia los más pobres, necesitados o represaliados. Lo digo por experiencia, de niño, adolescente, hasta bien entrado en la mayoría de edad, veía a la iglesia con muy buenos ojos, otra cosa es al pasar el tiempo y comprobar la realidad. No digo con esto que Gaspar García se arrepintiera de pertenecer a los jesuitas, todo lo contrario, su fe en dios y sus creencias continuaron intactas, diferente fue su manera de actuar ante la injusticia.

Como apuntaba anteriormente le tocó vivir en un contenido, entorno, donde la injusticia se había instalado para quedarse por muchos años y las condicionantes rodeadas de una posguerra civil, en la que la dictadura fascista de Franco aún luchaba contra los guerrilleros en los montes asturianos. Este fue el escenario de su niñez, hambre, miseria, represión e iglesia inquisitiva, el Nuevo Nacional Catolicismo era cruel, al estilo de la inquisición de Torquemada, el mismo que sufrieron a éste y al otro lado del Atlántico en el siglo XVI, solo que en vez de quemar a los ciudadanos en las calles los sacaban de sus casas en la noche, o en el día, y los fusilaban, ¿por qué? Por no compartir ideales, por antipático o simplemente como víctima obligada, esto es porque era la manera de arrebatarle las posesiones legalmente, los asesinaban y se quedaban con sus propiedades. Al estilo de mis antepasados en América, sin escrúpulos, sin sentimiento de ningún tipo, matar y robar, esa era la cuestión.
Los Maquis, o guerrilleros españoles, se les atragantaron a la dictadura franquista más de una década, por toda España, y por supuesto también en la provincia asturiana, de reconocida ideología progresista, de izquierdas. A penas tenían armas, municiones, comida... escondidos en cuevas y huyendo de un lado para otro de la montaña continuamente. Solo el apoyo de las gentes de los pueblos cercanos era su avituallamiento, la única ayuda y con el peligro de que expusieran sus vidas a cambio. Asturias es reconocida por su valor, por su lucha contra la dictadura y Gaspar creció en ese ambiente. Anterior a la guerra, y la república efímera, existían en España unas condiciones muy parecidas a las que Somoza tenía sometida a Nicaragua, analfabetismo, miseria, el campesino tratado como esclavo por los terratenientes y la tierra en manos de unos pocos, mientras el pueblo sufría y moría de hambre, miseria, fue por ese motivo por lo que surgió la república, el alzamiento del pueblo contra la opresión, pero no dejaron los poderosos que rompieran sus ataduras, comenzó una guerra cruel auspiciada y apadrinada por Hitler y Musolini.

En los años cincuenta y sesenta surgió en España, concretamente y con más fuerza en las grandes ciudades, el movimiento de los Curas Obreros, una nueva generación unidos a sacerdotes con un punto de vista más social que político y que fueron apoyo de los más débiles de la sociedad. Al contrario que sus compañeros, la mayoría, que se aprovechaban de sus hábitos para enriquecerse y relacionarse socialmente con las altas esferas sociales de cada pueblo o ciudad, alcaldes y concejales, policías y militares. El hambre y la miseria de otras provincias españolas provocaron una avalancha emigratoria como no se conocía hasta entonces, familias enteras dejaron sus pueblos y se marcharon a Madrid y Barcelona, entre otras ciudades importantes. Esto produjo de todo, desde la necesidad de barrios enteros donde acoger a tantos desplazados hasta la oferta de mano de obra. Nacieron ciudades enteras a la linde de las ya establecidas y con ellos también acudieron religiosos de otros puntos de España, que no solo ayudaban a los pobres que no encontraban alojamiento, comida, necesidades mínimas, sino que también algunas iglesias se convirtieron en cuarteles generales de luchas sociales.
Esto causó recelo por parte de la dictadura, de sus gobernantes, que comenzaron a incluir en sus listas de "rojos", comunistas, a estos curas obreros que lo hacían en la construcción de edificios, de fontaneros, carpinteros... como fue el caso de Gaspar García. No estaba bien visto que la iglesia, algunos curas, acogieran en sus iglesias reuniones de sindicalistas en la oposición, en la clandestinidad y llegara a representar un verdadero peligro social al estado, en unos tiempos en los que la sociedad se liberaba de ataduras, en cierto modo ayudada y por la obligada apertura política, muy suave, que exigían los turistas, ingresos importantísimos que no podía rechazar el dictador con malos modos, con la represión.

En 1969 se marchó a Tola, a los 32 años de edad, había nacido en Les Roces, en San Martín del Rey Aurelio, en el principado de Asturias. Allí se fue de misionero, voluntariamente, con los campesinos y con los más necesitados, sus contactos primarios comenzaron visitando a enfermos, contactando con la realidad social y poco apoco implicándose en la situación política. No era su actitud la de otro religioso más, sus intenciones frustradas de enseñar al campesino técnicas en la labranza y encontrarse con que de nada servían porque las tierras pertenecían a otros, por lo que sus intentos quedaban en saco roto, fue fraguando su inconformismo ante la injusticia. Alzó la voz crítica en muchas ocasiones y entre las primeras estaban la necesidad de médicos y medios para atender a los campesinos, y contra la práctica de secuestro, de muchachas jóvenes que terminaban en la prostitución y que el régimen de Somoza toleraba y amparaba por medio de sus militares.

Gaspar García Laviana era seguidor y compartía el significado de la Teología de la Liberación, con la que sentía identificado, hombre de una humanidad admirable, identificado con el pueblo, con los campesinos y que sufría las injusticias como en carne propia. Tras cuatro años viviendo esta realidad que encontró decidió ingresar en las filas del FSLN, Frente Sandinista de Liberación Nacional. Entre el contenido que leyó a sus feligreses en la carta-testamento explicando su decisión están estas palabras: "donde el hambre y la sed de justicia el pueblo oprimido reclama, más que el consuelo de las palabras, el consuelo de la acción". En el tiempo que vivió en San Juan del Sur, pudo comprobar la injusticia, la explotación de los campesinos, abusos que le llevaron a tomar el camino de la guerrilla: "he sido testigo del inmundo trafico carnal al que someten a las jóvenes humildes, entregadas a la prostitución por los poderosos; y he tocado con mis manos la vileza, el escarnio, el engaño, el latrocinio representado por el dominio de la familia Somoza en el poder".

Su sensibilidad le llevó a escribir algunos poemas y cuentos, que fueron publicados por el gobierno sandinista cuando subió al poder, en estos escritos se ve el potencial revolucionario que en adelante le llevarían a formar parte del FSLN: "Un día me di cuenta de que yo era un servidor más de la tiranía somocista". Fueron tres años en los que colaboró sin reservas en la clandestinidad y a finales de 1977 consigue escapar, pasar a Guatemala, de la Guardia Nacional. Regresa a España y aquí expone sus intenciones, sus ideas, a sus superiores de la Orden del Sagrado Corazón de Jesús. Nadie le contradijo ni nadie trató de persuadirle, de que volviera a la parroquia, fue tan fuerte su convicción que todos aceptaron sus propósitos, la de ingresar en la guerrilla, como soldado del Frente Sandinista, aunque alguno discrepó políticamente con él, lógico en un país gobernado por fascista, y también quien le propuso abandonar hábitos ante la nueva decisión.

En la navidad de 1977 ingresa en las filas de la guerrilla y eligió el nombre de Martín, su vida en la guerrilla estaba llena de buenos momentos y una vez dijo al respecto: "aquí he encontrado a los grandes amigos del alma". Gaspar consiguió ganarse el respeto y el cariño de todos sus compañeros y fue nombrado comandante, lo que dice mucho del adiestramiento y las condiciones militares para la guerrilla. Cuando contaba 37 años y al mando de una de las columnas que luchaba en la zona sur del país, "Benjamín Zeledón", la radio Sandinista anunció, el 11 de noviembre de 1978: Hermanos, les quiero comunicar una noticia dolorosa, el Comandante Martín, Gaspar García Laviana, el cura sandinista cayó en combate hace unas pocas horas, sin embargo no es el momento de llorar. Hoy más que nunca tenemos que seguir el ejemplo heroico de nuestros mártires. Adelante compañeros.

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domingo, 9 de noviembre de 2008

El cantor de Somoto

Las partidas para promocionar un país, o nación, ocupan un apartado relevante, es necesario, casi obligatorio, promocionar los encantos nacionales para venderlos. De ello dependen muchos puestos de trabajo, muchos ingresos, que se sumarán a lo presupuestado y que no es otra cosa que lo que representa en inversión para el progreso. Esta comparación, casi infantil que me viene al pensamiento, es como si de un negocio familiar se tratara, para que la familia progrese es necesaria la aportación de todos sus miembros, sacar partido a las cualidades y condiciones mejores de cada uno, sumado a los recursos propios. Un negocio, al nivel que se tercie, anda mejor respaldado por una buena publicidad, hasta el punto que solo la publicidad puede convertir una ruinosa empresa comercial en una estupenda, fantástica, compañía empresarial. Diría que es casi más importante cómo se vende que el producto comercial en sí.

Para eso están los comerciales, los publicistas, los propios vendedores, los que ponen en valor los productos, los que invaden los mercados y consiguen que todo el mundo los conozca. Hay un refrán... Sí otro, que es bastante conocido, supongo que también por tierras pinoleras. Este refrán dice: "Cría fama y échate a dormir". Una vez que se conoce el producto, y encima es aceptado, se tiene mucho ganado. Sólo hay que esperar al cliente, al comprador, lo difícil ya se superó, ya se conquistó el mercado y a partir de ahí todo es mucho más fácil. Por eso contar con un buen vendedor es tan importante, o más, que presumir de producto, mejor aún si lo que se vende es buena calidad, entonces la competencia no debe de asustar, ni siquiera luchar porque elijan a otro producto similar, tan solo es necesario no "dormirse en los laureles" y no perder el tren del progreso.

Las riendas de un país no son muy diferentes a las de un negocio comercial, por supuesto que mucho más complejo, gobernar una nación no es vender tortillas de maíz en el mercado, pero sí tiene mucha relación entre sí, es vender las mejores tortillas, la mejor calidad, al mejor precio y la manera de venderlas, con alegría, simpatía, la atención al cliente es fundamental.

Posiblemente estarán pensando que les voy a contar un rollo maquiavélico, relacionado con vender y comprar, que no se lo salta un galgo, es muy probable que así sea, pero en todo caso no se tratará de vender tortillas en el mercado. En este mundo en el que todo se compra y se vende, y que dependemos tanto de las relaciones comerciales, no podemos olvidarnos de los que llevan con honor, con dignidad, el nombre de nuestros países a cualquier parte del mundo y que, con su trabajo, con lo que mejor saben hacer, publicitan y promocionan el nombre de nuestras patrias mejor que nadie. Son la viva imagen de nuestros pueblos y en ocasiones se convierten en la bandera que nos representa. Estos embajadores no están pagados con nada, su precio es incalculable y nunca se le está lo suficientemente reconocido.

Nicaragua no tiene, ni tuvo, y difícilmente lo tendrá, un embajador como Carlos Mejía Godoy. No todos los pueblos tiene la suerte de contar con un representante del calibre de este cantautor que con su música ha llenado el corazón de tantas personas en el mundo, de los que nos comunicamos con la misma herramienta y de los que no. La herramienta del idioma es la llave para entrar y entender mejor la manera de ser de un pueblo, pero la música, la música no tiene barreras, es un idioma universal que se puede entender en cualquier rincón del planeta sin la necesidad de conocer un idioma determinado. Para unos y para otros, para los hispano parlantes y para los que no, Carlos Mejía Godoy ha sido y es el icono, el símbolo que se ha parado sobre la situación en el mapa, no sólo geográficamente. Las canciones de Carlos son el pueblo mismo, su historia, sus costumbres, la manera de ser de los nicaragüenses se proyecta en su figura que con dignidad, respeto y calidad artística ha dejado satisfecho y emocionado a cuantos hemos disfrutado de sus canciones, por el sentir y la forma de enfrentarse al mundo y a los acontecimientos el pueblo de Nicaragua.

Sería injusto no hacer mención de su hermano menor Luis Enrique, pero reconociendo su valor y aportación a la música y folclore nicaragüense, no es el caso o tema que me trae hoy. Con todos mis respetos, Carlos es una de las figuras más importantes que vieron la luz en Nicaragua, pero no sólo en el país centroamericano, para toda la música latina representa una de sus máximas figuras, un exponente imprescindible para entender lo que representa el folclore en la cultura Latinoamericana. La carrera artística de Carlos no se limita a crear unas hermosas canciones, con un no menos hermoso mensaje. Detrás de cada acorde, de cada estrofa, vive una cultura, un estudio pueblo a pueblo, rincón a rincón de Nicaragua. La nueva canción latinoamericana, los nuevos cantautores, tienen en este noble nicaragüense la claqueta que marca sus ritmos, la poesía que guía la expresión musicada, Mejía Godoy es el padre de la nueva canción de cantautor en todo el continente. Nadie como él ha sabido transmitir los sentimientos, la manera de ser de su pueblo, le ha cantado a la vida, al amor, a la guerra, a la revolución, a la injusticia, a la sin razón y a lo cotidiano, a la muerte y a lo heroico... Tampoco se entendería la revolución sandinista sin su aportación, es el trovador de la historia contemporánea de Nicaragua, pero además nos ha mostrado, nos ha enseñado todo lo que atesora la patria de Sandino.

Mi adolescencia queda más lejos de lo que desearía pero más cercana de lo que aparenta, parece que fue ayer cuando sonaba por todas las radios y televisiones del país, de España, sin excepción, aquella simpática canción, "son tus perfúmenes mujer", interpretada por los no menos simpáticos, Carlos Mejía Godoy y los de Palacagüina. La imagen de sus componentes vestidos a lo popular nos parecía, como poco, exótico. Sus cotonas coloristas y sombreros no eran los ponchos u otros atuendos folclóricos de Sudamérica acostumbrados a ver. Su alegre melodía y la manera de ponerla en escena era un soplo de aire fresco, recién salíamos de una cruel dictadura, la de Franco, y los representantes nicaragüenses nos animaron, nos alegraron la existencia con su alegre y simpática canción.

Lo normal, lo que cabía de esperar, es que pasado ese éxito pasajero nunca más se volviera a escuchar, ni siquiera oír hablar del tipo del acordeón y los de, supuestamente, aquel pueblo con nombre tan extraño y a la vez simpático, Palacagüina. Pero nos sorprendieron de nuevo, con María de los Guardias, Clodomiro el ñajo, con la Misa Campesina Nicaragüense, de la que hicieron versiones hasta las palomas de los parques. Había algo más detrás de aquellas melodías alegres, el contenido de su poesía poco a poco nos hizo descubrirnos ante ella, la humanidad de sus temas y lo que representaba nos destapó para nuestro regocijo la cultura de Nicaragua, una extraña y desconocida hasta entonces, para un pueblo que salía al exterior, que habría las ventanas para airear el país, que olía a rancio de tantos años en la represión política y social.

El último escalafón para conquistar nuestras simpatías y nuestros corazones, hasta el del último de los españolitos, fue Quincho Barrilete, canción ganadora del festival de la OTI en 1977, conocer la historia de aquel niño, de aquel personaje que parecía salido de la imaginación pero que personalizaba a muchos niños de la maltratada Nicaragua, nos hizo identificarnos y llenarnos de orgullo que alguien cantara al mundo la entereza de un niño, que nos daba ejemplo con su actitud, para enfrentarnos a las vicisitudes de la vida.

Quincho Barrilete se podría llamar realmente Luis Alfonso Velásquez, de 9 años, luchaba contra la dictadura de Somoza como otro ciudadano más, tomaba escuelas e iglesias junto a sus compañeros de clase y a esa edad tomó un día los micrófonos durante un congreso estudiantil. Existe un vídeo, donde sus palabras se recogen grabadas y que dice así: "Compañeros, ya es tiempo de despertar, podemos ver a los niños campesinos durmiendo en sus tapesquitos de madera y comiendo tortilla con sal; por eso les hablo para que haya una patria libre. ¡Patria libre o morir!" Ni que decir que esto fue suficiente motivo para convertirse en blanco de la Guardia Nacional, de los paramilitares somocistas que, días después, al salir de una reunión clandestina, un franco tirador le disparó en la cabeza y un jeep de la guardia le pasó por encima de su fragil cuerpo. A sus 9 años de edad.

Carlos Mejía Godoy, que nació en Somoto, departamento de Madriz, el 27 de junio de 1943. Hijo de un músico popular, constructor de marimbas, y de una maestra de escuela y artesana del pan, Carlos y María. Es la mejor enciclopedia que puedan comprar, sus canciones enseñan más de Nicaragua, de sus costumbres, su cultura e historia reciente, que cualquier libro nicaragüense contemporáneo, es la voz pinolera, es el pueblo con un acordeón en sus manos y una guitarra descansando junto a la marimba.

Nadie, ningún político, con o sin aires dictatoriales, como es el caso de Daniel Ortega, podrá nunca ensuciar su nombre ni trayectoria, porque los representantes que elige el pueblo con su cariño y los convierte en su bandera, como es el caso de Carlos Mejía Godoy, nadie los puede derribar de su pedestal, salvo el mismo pueblo. Todo lo contrario sería agrandar su leyenda, airear más la bandera de Nicaragua, la misma que nos enseñó a respetar con sus canciones cuando el hoy presidente del país estaba preso por robar bancos a mano armada, y todavía no conocía el significado de lo que representaba el cantor de Somoto, el de un digno y noble país.




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viernes, 7 de noviembre de 2008

Lugar de Enramadas


Nicaragua es algo más grande en territorio que Andalucía, y quizás también si añadimos Extremadura, pero no por eso, por ser un país pequeño, el más extenso de Centroamérica, deja de ser una tierra de contrastes. Entre la costa atlántica y la del Pacifico existen departamentos, ciudades, pueblos, con su cultura diferente e idiosincrasia propia que, como en el sur de España, también podemos disfrutar de su diversidad, de su variedad cultural, de lo que nos ofrece en poca distancia de recorrido. Nada tiene que ver, aunque forman parte del mismo país, el RAAN con Chinandega, ni Córdoba con Mérida o Badajoz, teniendo en cuenta su cercanía. Sin embargo existen costumbres que, a pesar de la distancia, nos unen y nos hacen sentirnos en nuestra propia casa, independientemente de la calidez en el trato recibido.

Seguramente, si les digo que en Chinandega me sentí como cuarenta años atrás en mi Córdoba natal, en Alcolea, cuando a finales de los años sesenta yo era un niño que correteaba las calles terrizas en pantalón corto y con las rodillas rasguñadas por el juego, no me creerían. Parece que el tiempo y las costumbres nunca podrían concurrir en la similitud de situaciones y vivencias, pero por increíble que parezca así es.

Hoy no tanto, las ciudades son un obstáculo para las relaciones sociales con los más próximos, los insociables edificios que crecen hacia arriba son una barrera para la comunicación, para las relaciones vecinales. Lejos de resultar lo contrario, las viviendas unifamiliares que alejan horizontalmente más a los vecinos, que los edificios verticales, se acercan y relacionan en mayor medida por el espacio compartido. En un edificio de treinta o cuarenta viviendas apenas si queda espacio real para encontrarse, comunicarse, es frecuente no conocer a tu vecino después de años viviendo en el piso o apartamento de al lado, a no ser que se suponga por coincidir varias veces en el ascensor. En cambio, las unifamiliares, la calle, ofrece otros condicionantes para las relaciones sociales, la calle no es un rellano de la planta de no más de cuatro metros cuadrados en el mayor de los casos, la calle es la sala de encuentro del vecindario, donde cada día los vecinos coinciden a menudo, donde los niños juegan, donde las amas de casa se cuentan sus cotidianeidades a fuerza de la confianza que da el encuentro de cada jornada.

Como Córdoba en España, la ciudad o provincia más calurosa, en Chinandega de igual manera los termómetros es donde más suben, el mercurio no se dispara marcando grados como lo hace en la ciudad andaluza, en agosto se llegan a superar los 45º, pero aún así, el calor, o la calor, como acostumbramos a llamarla, invita a sacar las mecedoras y sillas a las puertas de las casas, a tomar el fresco después de que la tarde se despide y las estrellas, tímidas, comienzan a mostrarse en un cielo oscuro, profundo, que realzan los destellos luminosos sin luces artificiales que les roben protagonismo.

Es curioso comprobar como las ventajas del aire acondicionado también llevan añadidos los efectos secundarios, no me refiero a un resfriado o enfriamiento sino a las relaciones sociales, cerramos las puertas para que no se escape el aire frío y a la vez le cortamos la entrada a la comunicación con los demás. Decididamente este mundo es egoísta, somos egoístas, siempre buscamos el bienestar personal sin tener en cuenta lo que vamos dejando por el camino, como pago por ese bienestar egoísta.

Pero no quiero perderme por otros derroteros, contaba de los que nos une, de las costumbres andaluzas y nicaragüenses, porque aunque sea Chinandega el epicentro de este artículo, también en el resto del país he podido comprobar lo que traigo entre estas líneas. Los vecinos le sacan lo mejor a las primeras horas de la noche conversando, dialogando, de lo vivido cada uno, de sus familias, del vecindario, de lo que acontece en el país, de experiencias, de necesidades, de alegrías... mientras los niños juegan, corretean por las calles, algunas terrizas, con las rodillas rasguñadas por el juego. Todavía es cotidiano y costumbre en verano ver en los pueblos andaluces las reuniones de vecinos, con las puertas abiertas de par en par, con la confianza plena, que entran y que salen como si de una gran comunidad familiar se tratara. Definitivamente la calle es punto de encuentro, nos une, nos hace la vida más placentera. No así en las ciudades del mundo rico ó con grandes edificios y aire acondicionado.

Otras costumbres, no compartidas pero agradables y enriquecedoras, son las fritangas que los vecinos plantan en cualquier lugar concurrido, puestos de comida tradicional que cada noche, al atardecer, venden y que las hacen amas de casa, no son negocios comerciales constituidos como tales, es la cocina de cada chinandegana, lo mejor de su recetario, especialidades de cada cual con limitación en la variedad. Unos venden tacos, otros costillas asadas, enchiladas, chancho horneado, manuelitas, lengua, maduros fritos, gallina rellena, torta de carne... es un placer caminar por entre las calles tomando cuanto ofrecen y acompañado de un fresco de guayaba, jamaica o cualquier otra fruta o té, entre este mundo único, diferente a lo que estamos acostumbrados en España, en Europa, sitios cerrados, incomunicados, independientes del resto de los mortales, ajenos a los que se mueven a nuestro alrededor.

Cualquiera podría imaginar que Chinandega es un pueblecito pequeño, con costumbres ancestrales y que conservan porque el "mundo civilizado" aún no ha llamado a su puerta, están equivocados si piensan de esa manera. Chinandega es cabecera departamental, una de las ciudades, de los departamentos ó provincias, con mayores perspectivas de futuro, con más de cuatrocientos mil habitantes y en un punto geográfico envidiable. Frontera con Honduras, con el puerto comercial más importante de Nicaragua, Puerto Corinto, en el Pacifico, a una treintena de kilómetros, atravesada por la carretera Panamericana y rodeada de importantes atractivos turísticos.

Sus playas de aguas cristalinas, pueblos históricos, esteros rodeados por bosques de manglares, sus volcanes Chonco, Casitas y, el mayor de todos los nicaragüenses, el San Cristóbal, con 1.745 metros de altura. Es zona comercial por excelencia y eso lo demuestra la implantación de nuevas empresas multinacionales dedicadas a la distribución en su suelo. Su banano, maní, ajonjolí, nuez de marañón, caña de azúcar... el mejor ron de Centroamérica. Chinandega es parte importante del futuro del país, es fundamental en el desarrollo del presente nicaragüense; y es pasado, historia, cultura, es uno de los cimientos sobre los que se levanta la Nicaragua de hoy y sin su concurso no se entiende el porvenir de este pueblo pinolero.

Podría hablar, escribir, sobre sus iglesias, que no sea creyente no quiere decir que no me atraigan los tesoros arquitectónicos, culturales, que encierran los templos religiosos, y que no se encuentran en otros lugares alejados de la fe. De todos es sabido que, en otros tiempos, solo la iglesia tenía poder económico para llevar a cabo estos edificios y lo que encierran, pero su función no era otra que la de impresionar, los seres humanos somos muy vulnerables, la mejor manera de intimidarnos es haciéndonos sentir inferiores, poca cosa. Era como los reyes y señores feudales, entrar a su palacio, o castillo, y ver las riquezas que mostraban daba una idea del poder que atesoraban.

Mencionaré tres, la de Guadalupe, el Calvario, y por supuesto la de Santa Ana. Neoclásicas, coloniales, la Iglesia de Santa Ana es una joya arquitectónica, nunca pensé que me pudiera impresionar tanto, con su artesonado de madera pintado, decorado, en oro sobre blanco y púlpito en madera maciza, tallada, una verdadera obra de arte, donde destaca el altar mayor con su retablo de tres cuerpos, en azul y oro.

Este lugar, como tantos de Chinandega, tiene un peso especifico en la historia de Nicaragua, fue aquí, primitivo centro cristiano de la ciudad, y que se remonta a la misión que menciona el cronista Gonzalo Fernández de Oviedo, en 1530, año en el que visitó el lugar y trató con el cacique Agateyte, donde se bautizó, tal vez el primero, antes que sus compañeros de tribu. Pero esto quizás forme parte de otro artículo, el de los indígenas y su manera de ver la vida en la antigua Chinantlan, en lengua Náhuatl ó Nahoa, que significa Chinan, cobertizo ó bajareque provisional de la partícula indicativa de lugar Tlan. Chinandega quiere decir "Habitaciones Provisionales" o "Lugar de Enramadas".








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